Consecuencias psicológicas del aborto

Consecuencias psicológicas del aborto.

Lic. Gastón Colodro

Psicologo – Psicoanalista 

Cuando hablamos de las consecuencias psicológicas que puede producir la interrupción de un embarazo, podemos encontrar innumerables experiencias que nos impiden dar un marco generalizado de las mismas. Si bien existen importantes fenómenos emocionales que se manifiestan, las características de cada uno de ellos dependerán del vivenciar subjetivo de cada mujer.

No obstante, podemos destacar el impacto que puede provocar el suceso en el psiquismo, ya que en varias ocasiones, tanto la noticia de un embarazo que no había sido planificado con antelación, como la posterior decisión a la que la mujer se verá conducida a asumir (ya sea la de llevarlo a termino o no). Incidirán inevitablemente en el plano emocional.

Sabemos que muchas veces un embarazo se presenta como un fenómeno disruptivo. Lo cual en psicoanálisis entendemos como, un impacto de situaciones o fenómenos fácticos en el psiquismo, que provocan desestabilización, desregulación y/o desarticulación del funcionamiento psíquico. En este caso puede ser porque se ha producido una violación o una imprudencia en el cuidado de las relaciones sexuales, y de esta manera pensar en la posibilidad de interrumpirlo.

Ante este dilema al que se enfrenta la mujer, ocurre en primera instancia una conflictiva que se ha hecho eco en nuestros tiempos y es el hecho de “seguir gestando una vida vs la determinación sobre el propio cuerpo”. Aquí podemos dar cuenta de un tema que trasciende lo legal y lo divino, y que solo se resuelve en aras de metabolizar dicho enfrentamiento desde la más absoluta singularidad del ser humano.

Es por ello que en la mayoría de los casos es necesario el acompañamiento de personas cercanas. Pareja, amigos, etc. Que puedan ayudar a transitar este camino decisivo. Y más aun la de un profesional de la salud mental, quien no se inclinara por ninguna de las partes, sino que conducirá a que la analizante (paciente) logre elaborar a través de sus propios recursos personales, las causas y consecuencias del evento que la mantiene sufriente.

De forma más importante aún, será la presencia del terapeuta cuando ya se haya realizado el suceso abortivo. Si tomamos en cuenta la palabra “abortar” desde la terminología médica vemos que a esta se refiere como “desaparecer antes del término natural” lo cual a nosotros como analistas nos lleva indefectiblemente a pensar en “la perdida”. Esa podría ser una de las causas que desencadene en una de las innumerables consecuencias del aborto. El duelo.

Aquí también nos vemos obligados desde nuestro quehacer profesional a brindar la contención necesaria y efectiva para atravesarlo respetando de manera ininterrumpida los tiempos del psiquismo humano. Tal como sostiene Freud acerca del duelo: “es la reacción frente a la pérdida de una persona amada, o de una abstracción que haga sus veces, como la patria, la libertad, un ideal, etc.” No se considera un estado patológico, se lo supera pasado cierto tiempo “y juzgamos inoportuno y aún dañino perturbarlo”.

Es por eso que en este artículo considero pertinente destacar la importancia del analista ante estos fenómenos que pueden provocar desajustes emocionales, dejando en claro, la diferencia entre un fenómeno objetivo, y un constructo psíquico absolutamente subjetivo e idiosincrático, como es la realidad.

Volviendo a nuestras fuentes psicoanalíticas, otro aspecto para tener en cuenta es el deseo de hijo, es decir, el lugar que ocupa en la economía libidinal de la mujer. Y llegar a confrontarla con su deseo. Y para que esa mujer pueda hacerlo, es necesario que el análisis logre transitar (o al menos, lo intente) por diferentes zonas, por ejemplo: Su posición subjetiva frente a la feminidad, la función materna, el vínculo con su propia madre, y sus deseos de maternidad.

Teniendo en cuenta todos los aspectos mencionados anteriormente, y tantos otros que quedaran sin nombrar podemos afirmar que el aborto siempre es un hecho doloroso, deja marcas. Optar por la realización de un aborto es enfrentarse – siempre – a una dura experiencia, y nos obliga como analistas a entender el impacto psíquico que ha provocado.

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